¿ES EL DIVORCIO CONTAMINANTE?

27.08.2012 23:01



 

Al igual que una enfermedad contagiosa, que se propaga como reguero de pólvora de unos individuos a otros, algunas personas se preguntan, si el Divorcio puede ser una patología contaminante entre los grupos de amigos.

La teoría es que si una pareja casada, decide presentar una demanda de Divorcio, esta situación, puede considerarse como un elemento de riesgo para otras parejas del mismo grupo social, es decir, este germen de disolución, se puede trasferir a otros miembros del mismo grupo social.

Con este planteamiento, podemos preguntarnos, si realmente hay pruebas de que el Divorcio pueda ser contagioso.

Desgraciadamente, hay algo de verdad en esta idea, ya que las personas divorciadas ejercen influencia sobre los demás miembros de su círculo social, contagiándose las actitudes, aunque por lo general, de forma no intencional.

Los Investigadores Sociales han concluido, que si una persona casada es amigo de una persona que está a punto de empezar proceso de Divorcio o está pasando por él, él o ella tiene un 57% más de posibilidades de llegar a hacer los mismo, y ser el próximo en la línea de cónyuges que acabarán en el Juzgado.

Igualmente, se puede presentar el factor de contagio dentro de las propias familias. Las investigaciones han demostrado, que si uno de los hermanos se ha divorciado, existirá un elemento de riesgo adicional, para los otros miembros de la familia.

Y así, en núcleos familiares donde existe un elemento divorciado, se ha concluido, que el resto de los hermanos son un 22% más propensos a seguir este ejemplo y disolver su unión matrimonial.

¿Quiere decir esto, que todo lo que vemos lo repetimos como los monos?

Evidentemente no, pero en las relaciones de proximidad y cercanía, que existe entre dos personas del mismo círculo social o familia, el factor de riesgo, de que esas personas hablen de sus problemas matrimoniales y rupturas, provoca en muchos casos, que otras personas que no tenían la intención de romper su matrimonio, de repente examinen su relación y decidan lo contrario.

Por decirlo de otra manera, cuando un amigo está en proceso de disolución de su matrimonio, se convierte en una llamada de atención para que el otro individuo, es decir, su amigo, se replantee si él mismo es feliz, en su unión marital o no.

Por desgracia, todo el mundo influye en los demás, sin importar la posición que ocupen en la vida (amigo, familiar, compañero de trabajo) y sin tener, mucho menos intención de cambiar la ruta de vida de otra persona.